Trump envía a miles de soldados más al Golfo para preparar la operación “infierno” en Irán

EE UU refuerza a sus tropas en Oriente Próximo con paracaidistas de élite, buques anfibios de asalto y 5.000 infantes de Marina ante una posible escalada

El gran contingente de barcos de guerra y aviones que Donald Trump ordenó enviar a Oriente Próximo en las semanas previas a la guerra contra Irán apuntaba a que el presidente de Estados Unidos tenía en mente una ofensiva aérea. Los refuerzos de miles de soldados que ahora se encuentran de camino o acaban de ser movilizados preludian una nueva fase: el despliegue de tropas en suelo iraní. Mientras que el mandatario republicano presiona a Teherán para que acepte un acuerdo de inmediato, la Casa Blanca promete, en caso contrario, “desatar un infierno”.

En el día antes de que se cumpliera el plazo que Trump dio al régimen de los ayatolás para que acepte sus condiciones, y dos antes de que la guerra entrara en su quinta semana, el mandatario decidió extender esa fecha límite hasta el próximo 6 de abril, “a petición del Gobierno iraní”, anunció en Truth, su red social. “Aplazo la fase de destrucción de las plantas eléctricas diez días, hasta el lunes 6 de abril a las 20.00 hora de Washington (02.00 hora peninsular española del martes). Las conversaciones siguen”, afirmó el presidente, que asegura que las negociaciones “van muy bien”.

Pero pese a este último gesto, ayer los indicios de un acercamiento eran mínimos, en especial después de que Israel matara a Alireza Tangsiri, jefe de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria. Unos y otros mantienen sus posiciones maximalistas y opuestas. Teherán, que se ve sin motivos para ceder ante Washington, demanda el pago de reparaciones, mantener el estratégico —y cerrado— estrecho de Ormuz en su poder y la retirada de las tropas estadounidenses. La Administración republicana demanda abrir Ormuz, la renuncia de Irán a contar con armas nucleares y que retire su patrocinio a los grupos radicales islamistas en Oriente Próximo.

Las dos partes prometen una lucha más encarnizada en la nueva etapa si los contactos diplomáticos en curso fracasan: Irán fortifica la isla de Jarg, considerada un probable objetivo de las fuerzas estadounidenses, según la cadena CNN. La Casa Blanca amenaza con un ataque contra su adversario “mayor que cualquiera que haya padecido”. El problema, en su caso, es que ya lo ha lanzado: como le gusta recordar, ha matado a buena parte de los líderes de la preguerra, ha hundido la flota de guerra iraní y ha diezmado sus arsenales. Su capacidad de presión se ve así disminuida.

Si no puede convencer a Irán, y descartada una retirada súbita que deje las cosas como estaban, pero peor, la única opción que le queda a Trump es la escalada. Hacer aquello que prometió en campaña que él no haría jamás, pero sus rivales electorales sí: desplegar soldados sobre el terreno en guerras en el extranjero.

Tras una sesión informativa a puerta cerrada este martes en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, los legisladores de Estados Unidos parecieron dar por descontada una operación de este tipo. La congresista republicana Nancy Mace escribió en la red social X: “Acabo de salir de la sesión. Permítanme repetirlo: no voy a apoyar tropas sobre el terreno en Irán, y menos aún después de esta sesión”.

El Comando Central, el responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo, está a punto de recibir importantes refuerzos que le ofrecen toda una gama de opciones si, finalmente, Trump ordena una escalada: una estructura de mando para una división, paracaidistas de élite, buques anfibios de asalto —dotados con aviones caza entre su equipación—, y unos 5.000 infantes de Marina.

Información proveniente de elpais.com